La legislatura 2024–2025 evidenció un Congreso fragmentado, con una de las tasas de efectividad más bajas de la última década: más de 900 proyectos radicados y solo 18 aprobados. Aunque se lograron avances en la reforma pensional y laboral, otras iniciativas clave como la reforma a la salud quedaron estancadas. La confrontación entre Ejecutivo y Legislativo, junto con el clima preelectoral, consolidó la imagen de un Congreso más reactivo que propositivo, con baja legitimidad y altos niveles de desaprobación ciudadana.