El fútbol ya no se juega solo en la cancha: poder, negocios y reputación en el balón del 2025.

Compartir
El balón se ha convertido en el instrumento de poder más eficaz del siglo XXI. Más allá del deporte, el fútbol es hoy una herramienta geopolítica, diplomática y comercial. A puertas del Mundial 2026, el juego revela sus nuevas reglas: influencia sin ejércitos, alianzas sin tratados, poder sin disparos. La pregunta es si el fútbol sobrevivirá a su propio éxito.
Arte conceptual creado por Azimov Studios, utilizando generación avanzada de imágenes por IA con técnicas de hiperrealismo cinematográfico y renderizado 8K.

En 2025 está claro que el fútbol ya no se juega solo en la cancha. El balón se ha convertido en el instrumento de poder blando más eficaz del planeta, capaz de moldear percepciones, abrir mercados y posicionar países enteros sin un solo gesto militar o económico coercitivo. Lo que antes lograban embajadas y acuerdos hoy se consigue con camisetas, derechos de transmisión, monitoreos electrónicos y estadios con cámaras en 8K. Y el Mundial 2026 será el más grande, ambicioso y comercial y la historia lo confirmará.

Ese nuevo orden empezó a tomar forma en 2022, cuando Qatar demostró que un Estado pequeño puede transformar su reputación global si entiende cómo funciona la economía de la atención. Su mundial no solo fue una exhibición de infraestructura, fue una jugada diplomática calculada, proyectar estabilidad, modernidad y capacidad organizativa ante millones de personas de forma simultánea. Qatar cambió las reglas del juego porque comprendió que el fútbol no es un deporte, así lo menciona Martínez (2025), es un lenguaje universal con valor político.

Ahora, Estados Unidos, México y Canadá ultiman detalles para recibir en 2026 el evento más rentable de la historia del fútbol de acuerdo con Pearson (2025). Pero, aunque la sede esté en América del Norte, no serán solo estos países los protagonistas. El torneo será la gran vitrina donde actores como los qataríes que llevan más de una década usando el deporte como plataforma de influencia exhiban el alcance de sus estrategias. Con inversiones en clubes europeos, redes de medios como BeIN Sports y una presencia cada vez más firme en el mercado estadounidense, Qatar ha construido un ecosistema que convierte cada partido en un activo diplomático.

La prohibición de Rusia en la FIFA tras la invasión a Ucrania marcó un punto de quiebre en la relación entre deporte y geopolítica, se convierte en una idea de smart power. Aunque el fútbol siempre ha intentado sostener la ficción de la neutralidad, la exclusión de Rusia dejó claro que la FIFA ya no puede ni quiere permanecer ajena a las tensiones globales (Bantekas, 2024). La decisión no sólo castigó al Estado ruso, sino que envió un mensaje inequívoco de que las guerras, las violaciones al derecho internacional y los proyectos expansionistas tienen consecuencias incluso en el terreno simbólico del deporte. Para Moscú, la sanción fue un golpe al soft power que llevaba años construyendo mediante mundiales, ligas financiadas por oligarcas y patrocinios estratégicos. Para el resto del mundo, fue la evidencia de que el fútbol es hoy un espacio donde también se dirimen conflictos políticos, y donde la reputación de un país pesa tanto como sus habilidades para mover la pelota.

“El fútbol es hoy la llave que abre despachos gubernamentales, atrae capital, suaviza percepciones negativas y fortalece alianzas.”

Para Estados como Qatar, sirve para obtener algo que ni la geografía ni el tamaño poblacional conceden, peso político real en la conversación internacional. Los goles se celebran en los estadios, pero la influencia se consolida en Doha. Y mientras Arabia Saudita acelera para hacer del 2034 su coronación deportiva, Qatar fortalece su reputación con movimientos menos ruidosos, pero mucho más calculados.

Este Mundial que se aproxima no será “más deportivo” por celebrarse en tres democracias occidentales. Será, en realidad, el más político de todos. Estados Unidos lo usará para reforzar su liderazgo cultural. México buscará reposicionar su imagen ante el mundo. Canadá lo integrará a su narrativa de diversidad y diplomacia climática. Y los países del Golfo, especialmente Qatar, aprovecharán la plataforma global para seguir moldeando percepciones y consolidar alianzas estratégicas.

Hay un riesgo evidente, si el fútbol se convierte únicamente en una herramienta de poder, puede terminar vaciado de emoción, convertido en un producto hiper comercial sin alma. El negocio es legítimo, pero sin equilibrio corre el peligro de destruir aquello que lo hace valioso: la conexión emocional que ninguna estrategia de marketing puede fabricar. El soft power funciona porque conmueve, porque el deporte toca fibras que la diplomacia tradicional no alcanza. Si esa emoción se extingue, todo el edificio se desmorona.

Y ahí está la conclusión inevitable, el Mundial 2026 será la prueba definitiva de si el fútbol puede seguir siendo un motor de influencia global sin perder su esencia. Los qataríes ya demostraron que el balón puede cambiar reputaciones; ahora le corresponde al mundo demostrar que el juego puede mantenerse vivo sin convertirse en un simple vehículo de intereses estatales. Si el fútbol pierde el alma, el soft power pierde su poder. Y si el poder blando pierde su magia, lo que queda no es grandeza: es propaganda.

0 0 votos
Article Rating
Suscribir
Notificar de
guest
0 Comentarios
Más antiguo
El mas nuevo Más votado
Inline Feedbacks
Ver todos los comentarios

TE PUEDE INTERESAR

Realmente-debe-preocuparnos-el-envejecimiento-de-Colombia
¿Realmente debe preocuparnos el envejecimiento de Colombia?
El-país-necesita-reformas-que-no-son-de-izquierda-o-derecha
El país necesita reformas que no son de izquierda o derecha
El-futbol-ya-no-se-juega-solo
El fútbol ya no se juega solo en la cancha: poder, negocios y reputación en el balón del 2025.
La unión de la oposición sueño o propósito
La unión de la oposición: ¿Sueño o propósito?
Colombia y la urgencia de una estrategia de seguridad que piense como Estado y no como gobierno
Colombia y la urgencia de una estrategia de seguridad que piense como Estado y no como gobierno.
salvar-a-quienes-nos-salvan-talante-colombia
Salvar a quienes nos salvan: la deuda moral, el desgaste y el nuevo pacto que Colombia necesita.
A proposito del dia de la hispanidad
A propósito del Día de la Hispanidad: una llama que sigue viva
hasta-cuando-colombia-justicia-talante
¿Hasta Cuándo?
Legitimidad-secuestrada-heroes-vencidos
Colombia: Legitimidad Secuestrada, Héroes Vencidos
el-putumayo-entre-la-coca
El Putumayo entre la coca y el oro ilegal.

Tus artículos guardados

      Haz click en el botón GUARDAR EN CADA ARTICULO, para añadir a tus artículos favoritos

LAS HISTORIAS MÁS LEIDAS

/
/